El tratamiento literario de la Guerra Civil española y el franquismo

Introducción

La Guerra Civil española fue un gran golpe militar, político, social pero también cultural. De repente, los periodistas, escritores, poetas y los demás artistas llenaron sus artículos, poemas y obras respectivas del terrible contexto español. Cierto era que los demás países se mantenían al corriente de la situación según sus propios intereses, pues el conflicto llegó a dimensiones internacionales. Pero la necesidad de vigilancia exterior no justifica hoy en día el considerable aporte a escala literaria que constituyeron estos terribles años. En cuanto al propio país, las circunstancias obligaron las plumas españolas a cesar toda actividad intelectual o a exiliarse al extranjero. ¿Cómo pudo entonces escribirse tanto sobre la guerra civil y el franquismo? Se tratará de mencionar en un primer momento el papel que desempeñó el contexto de la época. Pondremos de relieve  la dimensión universal otorgada al conflicto en sí mismo y por último la intención moral planteada.

I- Dimensiones internacionales

A. Contexto inestable

En 1936, estamos a tres años de lo que se convertirá en la Segunda Guerra Mundial. Y aunque nadie se esperaba tal desastre, tampoco sorprendió en su momento. De hecho, las relaciones internacionales resultaban tan confusas como conflictivas: unos bandos se estaban formando. Este clima diplomático inestable favoreció el ascenso de las ideologías políticas radicales, especialmente el fascismo. Por lo tanto, a la hora del golpe de Estado, Europa y rápidamente el resto del mundo se quedaron en la expectativa: algunos veían una revolución social, otros simplemente hicieron el paralelo con el fascismo que empezaba a extenderse por el viejo mundo a gran escala. En consecuencia la opinión pública se desató, y por lo tanto se dividió.

B. Una involucración extranjera reveladora

A partir de ese momento, en el que empezaron a comprometerse los países ajenos, la prensa ya no redactó artículos cuyo objetivo era solamente informar de los problemas internos españoles, sino que aquella situación influenciaba las medidas que tomaban sus propios gobiernos. Mientras el comité de “No Intervención” decidió aislar la contienda, la Italia fascista y la Alemania nazi optaron por apoyar a Franco. En cambio, Stalin y el partido popular francés formaron parte de las Brigadas Internacionales a favor de la República. La ayuda de estas naciones fue económica y militar principalmente, y España se convirtió en el teatro del ensayo general de la segunda guerra mundial. Una perspectiva inaceptable para la opinión pública, cuyas voces serían los intelectuales.

C. Escritores del mundo comprometidos

La participación extranjera hizo que cada uno, individualmente, español o no, pudiera sentirse involucrado. Un sentimiento que defendieron los artistas a favor de la República. Jean Lacouture, historiador y periodista francés, declaró en 2006 durante una entrevista para el diario español «El País»:

« La Guerra Civil española fue la guerra de los escritores de todo el mundo »

En efecto, algunos escritores vinieron desde lejos para apoyar la causa democrática. Ernest Hemingway entre otros escribió en 1940 Por quién doblan las campanas, una novela de guerra inspirada en su propia experiencia de periodista en la guerra civil española, y que contribuyó a aumentar el sentimiento de repulsa general de la sociedad contra el fascismo y a impulsar la lucha activa contra el mismo.

George Orwell, además de participar directamente en la guerra como miliciano, también publicó Homenaje a Cataluña en 1938. Un relato de su experiencia personal en el bando revolucionario que no encontró éxito en un primer momento dado que en el argumento, denunciaba los excesos de los comunistas en el bando republicano.

“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”

George Orwell

II- Luchas universales

A. Una auténtica “cruzada”

 

“Cruzada”, fue el término que eligió el bando nacionalista para cualificar su revolución y exhortar a sus tropas. El uso de esta palabra y su connotación antigua reservada a las guerras de religión permite destacar la visión espiritual del conflicto. Durante aquellos tres años, España se convirtió en un país de dos caras, dos bandos. La prensa desempeñó un papel muy importante en cuanto a esta emulación para implicar a sus lectores: el combate suscitaba el romanticismo de los ideales democráticos, haciendo un eco a las batallas legendarias e históricas: el desequilibrio de las fuerzas, la lucha entre el “bien” y el “mal”… De este vínculo inconsciente resaltó el carácter trágico de la contienda: un mismo país, un mismo pueblo se estaba matando. Aquel lirismo patético implicó un avance poético: el poemario Viento del pueblo, 1937, de Miguel Hernández de índole militante ilustra perfectamente la galvanización del frente a través del tono épico lírico.

Acércate a mi clamor,

pueblo de mi misma leche,

árbol que con tus raíces

encarcelado me tienes,

que aquí estoy yo para amarte

y estoy para defenderte

con la sangre y con la boca

como dos fusiles fieles.

Fragmento del segundo poema «Sentado sobre los muertos», 1937

B) Patria y libertad arrebatadas

El mismo poeta Hernández murió en la cárcel tras haber intentado exiliarse en Portugal. Figuras como Federico García Lorca fueron asesinadas, en su caso, lo mataron con 38 años, pero la fascinación por su muerte hizo de él un símbolo: diversos libros se escribieron sobre sus últimos días, el más conocido es la biografía del especialista irlandés Ian Gibson. Así, el dramaturgo se convirtió en un martirio tras su muerte en 1936, víctima de sus ideas republicanas y de su homosexualidad. Fue llorado por otros poetas como Antonio Machado en «El crimen fue en Granada», publicado en octubre de 1936:

“Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

no osó mirarle a la cara.

Todos cerraron los ojos”

Fragmento del poema «El crimen fue en Granada»

El exilio o encarcelamiento de los españoles, y entre ellos de personalidades cultas, participó a la ampliación de la barbarie de la guerra: mujeres, niños y hombres huían de su propia tierra. Pues numerosas fueron las pérdidas: unos combatieron en el frente por sus ideas, muchos fueron encarcelados o fusilados mientras otros intentaban huir al extranjero para denunciar las injusticias. Para los intelectuales, la guerra civil y el franquismo encarnaron un paso atrás para sus necesidades de libertad, una opresión tan intensa como conmovedora : al estallar el conflicto, el poeta chileno Pablo Neruda confiesa no reconocer esa “España rota” en su poema «Explico algunas cosas», del poemario España en el corazón, 1937, en el que compara sus recuerdos con la actualidad de la época:

“Todo

eran grandes voces, sal de mercaderías

aglomeración de pan palpitante,

mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua

como un tintero pálido entre las merluzas:

el aceite llegaba a las cucharas,

un profundo latido

de pies y manos llenaba las calles…

Y una  mañana todo estaba ardiendo

y una mañana las hogueras

salían de la tierra

devorando seres,

y desde entonces fuego

pólvora desde entonces

y desde entonces sangre.”

Fragmento del poema «Explico algunas cosas»

C. Violencia horrorizante

Por añadidura, es importante mencionar el aspecto chocante de la contienda: las nuevas armas y los bombardeos sobre los civiles dieron mucho de qué hablar. Las víctimas inocentes del bombardeo de Guernica, asesinadas un día de mercado del 1937, dejaron impotente al resto del mundo. Y mientras la catástrofe dejaba sin palabras a los gobiernos, la tinta y la pintura se encargaron de denunciar la injusticia: el cuadro Guernica de Picasso puso ante todos la masacre en el pabellón español de la Exposición Universal de París el mismo año. En 1938, el poeta francés Paul Eluart publicó “La victoire de Guernica”, poema que si no fuera por su nombre, podría relatar el sufrimiento de cualquiera:

 

10

Las mujeres los niños tienen las mismas rosas rojas

En los ojos

Cada uno enseña su sangre

[Traducido por Juan Larrea]

La crudeza de la guerra, el sufrimiento de la población y el franquismo amplificaron el aporte literario con testimonios, la identificación de los países extranjeros e incluso con novelas ambientadas en este contexto propicio a los dramas.

III- La cuestión moral

A. Censura

 

Es importante mencionar que la mayor parte del aporte literario la guerra civil y sobre todo el franquismo data sobre todo posteriormente a estos acontecimientos, puesto que Franco instauró la dictadura después de la contienda. Se puede observar sin embargo que algunos autores consiguieron edulcorar sus obras a fines de denunciar el régimen. En 1967, Antonio Buero Vallejo estrenó El tragaluz, cuyo argumento es un “experimento”. Desde un momento futuro (siglos XXV o XXX) se trata para dos hombres volver a “una” guerra civil pasada para estudiar un drama familiar causado por el conflicto. Concluye la obra con el conocimiento del pasado para asumirlo y superarlo rumbo al futuro… Un extraño contraste con relatos más recientes (y directos):

“España se muere, hijo mío. O, para ser más exacto, son los españoles los que se están matando unos a otros. Ya sabes que España, cuando decide entrar en la Historia, donde entra es en la Zoología. […] Lo que te estoy diciendo es que tenemos la obligación de encontrar una solución. […] Eso no es posible: tú puedes matar a una familia que se dispara desde la trinchera enemiga, pero una vez que todos han regresado a casa no vas a fusilar a tu primo […], ni siquiera los españoles somos tan bestias.”

La comedia salvaje, José Ovejero, 2009

La literatura conlleva pues  una intención moral que sirve para el espíritu crítico, de manera que mantener la dictadura implicaba hacer callar las voces como las plumas.

B. La represión culturalLa censura no constituyó la única herramienta del régimen, es más: se ejerció un control a escala lingüística. Se convirtió en un delito hablar idiomas “antiespañoles” como el catalán y el vasco con el objetivo de erradicar el nacionalismo. En consecuencia, la literatura catalana como vasca tomó más tiempo en desarrollarse, sin mencionar las posibles influencias sobre los deseos separatistas actuales, una tesis reciente del historiador Pío Moa.

Por otra parte, la instrumentalización de la juventud condujo a una generación sacrificada que perdió temprano su inocencia. Entre los niños que se alistaron antes de ser hombres y las mentes cegadas no hubo lugar para la expresión. La educación de las mujeres fue todavía más impactada debido a la orientación conservadora. Sin embargo, María Victoria Atencia (Málaga 1931) realizó la proeza de escribir en plena posguerra. Tenía vocación de pintora y pianista, pero también obtuvo el título de piloto de aviación en 1971. La poesía resultó ser uno más de sus quehaceres, a continuación algunos versos del poema “La maleta”:

“ Bajo la cama tengo otra vez la maleta

pero no con la ropa en espera de un hijo.

Esta vez voy poniendo aquello que carece

de consistencia y forma, y es moneda no obstante.

¡Qué otras cosas habrían de servirme llegada,

de improviso, la hora!”

No obstante, se consideran las mujeres (destacadas y “anónimas”) como las olvidadas de la Guerra Civil y del franquismo.

C. El deber de memoria

Si las mujeres fueron las principales olvidadas, no fueron las únicas. Durante la dictadura de Franco, solamente hubo una memoria legítima, la de los vencedores. Mientras se elevaron monumentos recordando las “hazañas” nacionalistas, la memoria republicana estuvo vedada. Durante la transición a partir de 1975, el trauma todavía presente facilitó la aceptación de la ley de amnistía (1977). Una voluntad de reconciliación nacional que causó cierta amnesia. Aquel pacto de silencio que impedía juzgar a los sublevados o responsables de los fusilamientos fue discutido, especialmente por asociaciones como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica cuya ley se oficializó en 2007. Actualmente, los debates acerca del legado de Franco, entre patrimonio histórico y rastros indeseables siguen alimentando la prensa.

Ya famoso por La lengua de las mariposas, el autor gallego Manuel Rivas recibió el Premio de la Crítica por El lápiz del carpintero, relato ambientado en la guerra civil, pero no tratando únicamente del drama, sino de las vidas de mujeres y hombres.

“He aprendido más de la guerra civil española leyendo El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas, que en todos los libros de historia.”

Günter Grass

Hoy en día seguimos escribiendo libros, leyendo poemas y estudiando en clase sobre  estos momentos de la historia de España, con el principal objetivo de no repetirlos: la memoria colectiva está en parte impulsada por la literatura.

Conclusión

En suma, la Guerra Civil y el franquismo forman parte de los temas más recurrentes de la literatura. Ni la Reconquista causó tanto estruendo en España, ni la Segunda Guerra Mundial en el mundo. Las razones fueron primeramente de orden político en un contexto de división internacional. Por otra parte, la contienda resultó encarnar la batalla universal de un mismo pueblo que se enfrentaba. La identificación de la opinión pública nació de sus emociones frente a los derechos violados y el sufrimiento de la población. La fascinación artística por el conflicto trágico hizo progresar especialmente a la poesía. No obstante, cabe concluir que la mayoría del aporte es posterior: momento en que las plumas no tuvieron un objetivo informativo o exhortativo sino también una intención moral y pedagógica, además de las cuestiones actuales vinculadas con aquellos años (rehabilitación de la memoria histórica, comunidades separatistas etc.). En otras palabras, estos años no influyeron sólo en la cantidad literaria producida, sino también en su calidad. La guerra civil derramó sangre, también hizo correr ríos de tinta.

Paloma DIAZ, Seconde OIB

Fuentes principales

  • Lecturalia
  • Laginesta
  • Las memorias de la guerra civil (pdf)
  • El literonauta
  • Diario «El País»
  • Hispania Nova (pdf)
  • A mí me encanta (libro de texto)
  • Gran vía (libro de texto)
  • Archivos periodísticos
  • Wikipedia

 

 

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